la mafia no descansa

Del ataque al símbolo y al debilitamiento de una sociedad

Apuntes sobre el esquema del superyó grupal simbólico religioso, su funcionamiento y repercusión.

Publicado: 2018-03-31



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Por: Mario Bendezú Velarde

En los estudios de la personalidad Freud señaló en su esquema de pensamiento, la estructura del superyó para identificar un tipo de fenómeno psíquico que se manifiesta en la conducta de las personas. Significa la mirada de los padres frente a la propia. El superyó es la estructura de la moralidad, la cual ejerce presión hacia los deseos del "ello" el cual define los deseos puros, y el "yo" el cual define los deseos conscientes razonados. El superyó ejerce control frente a esos dos tipos de deseos y es la última estructura que se "percibe" previa a actuar.

Los signos y símbolos morales que los padres hayan abrazado y bajo los cuales han construido la voluntad de los hijos, serán los símbolos que acompañarán a los individuos en adelante como autoridad.

Llevado a lo social, el superyó se impone frente a los individuos de una sociedad y significa la mirada de la autoridad frente a la propia, fue denominado por Freud como "superyó grupal", siendo la superposición de una mirada de autoridad frente a los individuos de una sociedad. Este superyó grupal se posiciona como único referente, y puede ser una persona o un símbolo, los cuales desposeen del yo individual a la colectividad e insertan el superyó grupal como nuevo referente y guía.

Este fenómeno es posible trasladando a los individuos adultos de una colectividad a un estado infantil, por medio de la excesiva distracción y la falta de pensamiento crítico, alejarse de éste ejercicio pensante en un adulto es un retorno a la etapa infante, ideal para que el superyó grupal se posicione frente a la sociedad y posea de manera fácil a la colectividad.

El superyó grupal se desarrolla en personas y en símbolos. En personas puede darse en diversos tipos de líderes o dictadores, ya sean en el plano político, religioso, musical, etc. En lo simbólico se desarrolla mediante la personificación, por ejemplo en la religión  mediante figuras de la moralidad y la espiritualidad.

En fiestas como la semana santa, los rituales que son personificaciones simbólicas, superponen un superyó grupal en el símbolo, que en este caso es la figura del Cristo. El manejo particular que la religión da al superyó grupal simbólico, es la del sacrificio. Ya que el símbolo ha tomado la forma de superyó grupal, es decir que ha poseído a la colectividad, se observará que la representación del símbolo será copiada, sentida y seguida por el grupo adherido. En este caso podemos decir que el sacrificio y la redención que el superyó grupal simbólico representa en estas fiestas será absorbido por los posesos.

No es raro observar en estas fiestas mayores decaimientos, depresiones, enfriamientos, gripes, fiebres, malestares generales, etc.,  en quienes tienen una fuerte sugestión debido a la posesión del superyó grupal simbólico, que ejerce una mirada autoritaria frente a la propia y que en el momento del ritual se representa en la tortura, la muerte y la vida nuevamente, trasmitiendo así hacia la colectividad una serie de sensaciones altamente sugestivas que influyen en la salud física, y en la psicológica principalmente en un desorden obseso debido a la representación del daño profundo hacia el símbolo y posteriormente la excitación por su redención, ambos opuestos en un unísono símbolo y dentro de un mismo ritual (semana santa , ritual que dura tres días).

Lo critico no es en tanto como funciona lo simbólico religioso y el superyó grupal, sino cómo se comporta la representación de los símbolos religiosos y de qué manera subvierten y conflictúan las emociones, transitando de la vida a la tortura, a la muerte y a la vida nuevamente, en un ciclo inverso a la realidad, conceptuando todo ello en criterios de amor divino y trascendencia. 

Generalmente los poseídos por el superyó grupal simbólico están sujetos y asociados a otros superyó grupales que actúan también en concordancia en una sociedad. Estos son el superyó grupal que simbolizan la autoridad dentro de un estado, es decir las instituciones de poder legislativo, judicial, ejecutivo, militar, incluida la prensa, la medicina, la publicidad, entre otras.

En conclusión la mirada de los padres frente a la propia que el ser humano experimenta y Freud la denominó superyó, se traslada a lo social no únicamente en líderes y dictadores, sino también en los símbolos religiosos y morales de autoridad, los cuales son el recurso mediante el cual se sujeta a los sujetos y se les posee para motivarlos, deprimirlos  o enfrentarlos.

En síntesis puede recomendarse que conociendo el proceso y mecanismo mediante el cual uno es sujetado, puede tomar elecciones y decisiones responsables, determinando a que se sujeta, y no por tanto dejarse poseer sin antes entender el  funcionamiento de las estructuras simbólicas y el poder con que actúan en nuestra vida cotidiana.


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