No indulta

El Triunfo de la Muerte, Pieter Brueghel el Viejo

Breves apuntes sobre la muerte

Nociones acerca de la prolongación de la vida

Publicado: 2017-06-19

Redacción: Mario Bendezú Velarde


Sin duda la muerte es un hecho controversial y autentico, hay quienes afirman que la muerte es un suceso obligatorio para pasar a otra vida u otra dimensión, sin embargo no existe evidencia de algún humano que haya ingresado y retornado de otra vida u otras dimensiones.

Explorar diversas ideas y propuestas que descompongan el discurso depresivo que se impone desde la niñez, es muy importante, ya que rompe con el límite ideológico que sujeta a los individuos a no pensar más allá. Obviamente el temor a la muerte puede ser disminuido con la idea de dios, y la esperanza en él por medio de una religión o una creencia religiosa propia, evitando así caer en la neurosis al remplazarla por el delirio, pero de igual modo esto no soluciona el tema de fondo que es la muerte.

No morimos, nos matan:

La descomposición constante es una realidad, ya que ésta se da debido al ataque constante de millones de virus al cuerpo. Lo real es que vivimos inmersos en medio de otros seres, los virus, los cuales se alimentan continuamente de todo, incluyéndonos, siendo ésta la verdadera causa de la muerte. Es decir un problema técnico que puede tener solución como todo problema técnico. 

La formulación correcta es que el ser humano aún no esta preparado biológicamente para enfrentar el ataque implacable de los virus, como tampoco a desarrollado a lo largo de la evolución una defensa contra la radiación solar, la cual termina por calcinar el cuerpo envejeciéndolo, razón curiosa y coincidente por la cual la  estética corporal recomienda la hidratación del cuerpo para mitigar este daño . 

Si bien es cierto el proceso evolutivo construye un fortalecimiento en las nuevas generaciones, dotando a los descendientes de mayor inmunidad para algunas enfermedades, sin embargo esto en el tiempo es lento para alcanzar la plenitud o una prolongación considerable de la vida a mediano plazo, con lo cual nos colocamos como especie en riesgo. En la actualidad el humano promedio vive un aproximado de 80 años (para ser generoso), y a la secuencia evolutiva de progreso, podríamos llegar a vivir 120 años quizás dentro de 500 años, si es que no nos extinguimos antes, debido a coyunturas sociopolíticas, auto intoxicación alimenticia, un impacto de asteroide, un ataque de virus extremado e imparable o una guerra nuclear.

La ciencia trabaja actualmente en proyectos de biotecnología que pueden prolongar la vida considerablemente. Diversos estudios están obteniendo resultados alentadores y muy interesantes, lo cual apunta a que, posiblemente en doscientos años podremos gozar de un incremento de la vida de un cien por ciento, es decir que podremos bordear los 160 años de vida . 

En en siguiente video, Yuval Noah Harari nos da una hipótesis objetiva de la prolongación de la vida. El escritor es autor de Sapiens; De animales a dioses; Homo Deus, breve historia del mañana. En Espacio Fundación Telefónica de Madrid, el científico acerca los conocimientos biotecnológicos a la audiencia, dando una perspectiva realista del futuro, donde la prolongación indefinida de la vida es una futura realidad. Recomienda a la vez mirar más hacia Silicon Valley, donde el tema de la muerte se discute con seriedad y hay una fuerte inversión financiera para llevar a cabo los distintos proyectos para su mitigación de manera indefinida. 


La Muerte Psicológica:

Sin embargo otros puntos importantes  contribuyen a la descomposición del cuerpo, los cuales no son únicamente las condiciones genéticas, los virus o la radiación solar. Es muy probable que el hombre haya vivido más tiempo en épocas pasadas, y esto esta sujeto a la programación que el ser humano se impone, mediante la posición psicológica que asume y la depresión que contrae. 

Es frecuente que los ciclos de la vida actual que nos enseñan desde pequeños tales como : nacer, crecer, reproducirse y morir, que están dentro de las etapas de niñez, juventud, adultez y vejes; y a su ves todo esto esta incluido en un promedio de vida de 80 años; pueda ser variado, ya que es muy probable que si las organizaciones encargadas de brindar estas estadísticas e información, dieran por ejemplo la información de que el cuerpo humano puede vivir 120 años, es probable que paulatinamente la vida se pueda prolongar sobre este principio placebo. 

La programación y la lectura que la mente proporciona a nuestro sistema, es recepcionada por el cerebro. Si bien el cerebro es el órgano encargado de dirigir todas las funciones del cuerpo, tales como la fabricación de proteínas, regeneración de las células, ampliación de las defensas, sentidos, entre otros; estas manifestaciones o comportamiento corpóreo, responden a ciertos estímulos externos naturales y no naturales.

Los estímulos externos naturales son variables, por citar uno de ellos, el clima: donde el cuerpo desarrollará mayor protección cutánea en zonas por encima de los 30°C y  a la vez  desplegará mayores defensas para las gripes, etc.

Sin embargo uno de los estímulos externos no natural, más bien abstracto, es la “imaginación humana”. Puede parecer extraña esta afirmación, sin embargo teniendo en cuenta que la mente esta constituida de imágenes definidas por materia, sonidos, lenguaje y diferentes discursos morales; es fácil deducir que la mente dirigirá al cuerpo, por ejemplo: a no cumplir con la mecánica requerida por el cerebro, debido a influencias externas conocidas como: ideologías, cultura, moda, religión, filosofías, etc.

Un ejemplo más explícito de esto, es la excesiva dieta que un adolescente realiza influenciado por una cultura de estética corporal, en donde la persona evitará comer en lo posible, para poder pertenecer a determinado grupo. Esto será una condición para el debilitamiento del cuerpo, producirá estados de anemia, irritación, alucinaciones, depresión, entre otros síntomas. De este modo el cuerpo acelerará el proceso de descomposición, ya que los virus ingresaran  con mayor facilidad, se alimentaran de éste y se reproducirán en él, colapsando el sistema inmunológico y propiciando la muerte, ademas de que toda esta mecánica se grabará en la memoria celular y genética del ADN y será trasmitida a los desentiendes, he de este hecho, la herencia genética más fuerte o más débil en distintos tipos de personas. 

¿Podemos decir que una “idea” puede enfermarnos y acabar con nuestra vida? ¿Acaso la mente tiene control sobre el cerebro, en la parte inconsciente que regula las defensas y la regeneración celular? 

Al parecer la respuesta es  Sí, la mente puede dañar al cuerpo con el pensamiento si es que este pensamiento  impulsa la depresión. La depresión es contagiada mediante discursos, literatura u otros medios diversos de comunicación a los cuales están expuestos obligatoriamente todos los individuos.

De esta manera la programación del cuerpo para fortalecerse se ve atrofiada por una programación externa mental, que crea escenarios y climas imaginarios que confunden al cerebro, complicando al cuerpo a fortalecerse y propiciando el debilitamiento. 

La Muerte Religiosa:

Las religiones del “sacrificio de la voluntad” como lo son el cristianismo y el budismo principalmente, han contribuido en el desarme del cuerpo durante siglos. Estas religiones en particular invitan al cuerpo a relegarse en una posición de ausencia, meditación exagerada y depresión, que en lugar de vitalizar al cuerpo, lo debilitan.

Es posible que el vigor de ciertos grupos humanos, se deba a que no practican estas religiones y si bien pertenecen a éstas, es más por un tema sociopolítico conveniente que por un tema ético, moral o espiritual.

El cristianismo y el budismo son dos religiones nihilistas, ya que su filosofía niega la vida. Estas dos religiones afirman que “esta vida no es la real o verdadera, pues es efímera y la verdadera vida esta después de la muerte”. Sin duda esta afirmación pone entre la espada y la pared a la mayoría de individuos, pues la muerte sigue siendo una realidad para todos. De esta manera las religiones principalmente la cristiana, solicita los tributos a cambio de la promesa de otra vida.

Ambas religiones promueven ejercicios de comportamiento que debilitan al cuerpo, ambas promueven el ayuno, la paz a quien daña, la culpa, la compasión (la cual es la vía para el contagio de la pena), el miedo, el sacrificio, entre otros. Todos estos comportamientos son nocivos para el cuerpo, pues inducen a síntomas depresivos, debilitándolo y promoviendo la caída de las defensas y la dilatación en la regeneración celular, lo cual como sabemos es la regeneración del cuerpo en sí.

Por otro lado el principio base budista del desapego es impulsando por el miedo a sufrir. Incongruentemente el precepto budista señala: “No te apegues a las cosas porque sufrirás”, es evidente que desde la concepción de este principio, lo que impulsa al individuo a desprenderse de todo, es el miedo, y es de saber que el miedo es angustia y la angustia lleva a la depresión. De esta manera el individuo mantendrá un estado de advertencia y temor semi constante al involucrarse demasiado en cualquier espacio que sienta lo embarga de energía, pues la perdida de esta energía experimentada le traerá sufrimiento, de esta manera preferirá la renuncia inclusive de lo que pueda energizarlo. 

De esta manera observamos como las religiones inducen a la depresión programada debilitando así al cuerpo.


Nota de recomendación:

Sin duda pasamos la vida aprendiendo muchas cosas inútiles, hay un proceso psicológico fundamental de la infancia que se pierde sin sentido. Si el ser humano meditara más sin limitaciones ideológicas acerca de los temas límite, es muy probable que llegue a conclusiones asombrosas. Sin embargo esto no suele ocurrir, porque la mayor parte del tiempo estamos concentrados en aprender dogmas, y todo pensamiento que cuestione o analice los temas limite, serán afrontados de manera superficial, y cualquier perseverancia en una persona por analizar estos temas seriamente, será motivo para una critica.Mi recomendación especial es observar objetivamente las cosas y alimentarnos de ideas y alimentos saludables, romper con los dogmas religiosos y las falsas filosofías, para construir así, paulatinamente una evolución y una prolongación vital cada vez mayor.

Redacción: Mario Bendezú Velarde




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